Una
de las cosas mas importantes para este viaje es la preparación física. Realizar
entrenamiento con peso; es recomendable, y sin él también. Este es un viaje de
día y el sol del lugar es inclemente. Esto genera un proceso de cansancio y
desgaste que debe ser tomado en cuenta para todo el trayecto.
Reaccionamos
diferente a distintos ambientes; y en Roraima encontramos 3 ambientes
totalmente diferentes. Uno es el camino hacia el Tepuy; luego lo que algunos
llamamos falda de Roraima porque es la inmediación a esta y la cima. Por ello debemos buscar lugares
donde podamos hacer recorridos en plano largos para con la frecuencia y tiempo
adecuados, aumentar nuestra resistencia. Por otro lado recuerden que sobre entrenarse y no
entrenar es prácticamente igual de malo. Un buen entrenamiento nos puede servir para preocuparnos menos de cuanto falta y disfrutar más del lugar. El entrenamiento es personal, cada persona debe encontrar su ritmo, con ayuda de guías y técnicas. No es una carrera de montaña, vamos a disfrutar y admirar.
El
peso es importante para el entrenamiento; porque este viaje de unos 33 kilómetros
aproximadamente y donde el peso disminuye poco a poco es primordial tomarlo en
cuenta. De ello y otros puntos que hablaré mas adelante depende que sea un
viaje mágico o un tormento en nuestra vida. En mi primer viaje llevé muchos
enlatados; facilitan la vida pero cuando comencé a subir el último tramo donde
tenía que subir la rodilla un poco más arriba de la Cintura quería regalar
todas esas latas y subir más rápido, el peso lo sentía como si llevara el
supermercado entero. Aunque estaba entrenado el sobre peso mermó mi rendimiento
como no tienen idea; pero tampoco entrenaba con peso, siempre lo hacía subiendo
la montaña de Caracas, “el Ávila” todos los domingos 10 kilómetros de trote y
subía por la montaña unos 300 metros. Pero como les dije antes el peso no me
ayudó.
La
hidratación es otro punto que debemos prestar atención. El cansancio o la
fatiga se incrementa con La deshidratación, y sumado el peso del equipo o mochila,
más el exceso de calor, uno siente que está caminando en el Sahara. Pero como
dios creo ese hermoso lugar, también lo dotó de unos ríos increíbles y el agua
no falta. Yo tomo agua de los ríos llenando mi cantimplora en los distintos lugares
que voy encontrando, y mucha gente lo hace igual, pero debemos estar
conscientes que algunos animales pueden defecar y orinar en él, por ello no
está de más llevar algún tipo de purificador de agua, ya sea pastillas para
potabilizar el agua o como hacen otros filtros portátiles. Sin agua no hay
vida.